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La Primera Epístola del Apostol Pablo a los Corintios

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1 Pablo, llamado a ser apóstol de Jesu Cristo por la voluntad de Dios, y el hermano Sosténes, A la iglesia de Dios que está en Corinto, a los santificados en Cristo Jesús, llamados a ser santos, con todos los que en cualquier lugar invocan el nombre de nuestro Señor Jesu . . .
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2 Así que, hermanos, cuando yo vine a vosotros, no vine con excelencia de palabra o de sabiduría, para anunciaros el testimonio de Cristo. Porque había determinado no saber cosa alguna entre vosotros, sino a Jesu Cristo, y a este crucificado. Y estuve yo entre vosotros con flaqueza, y con temor, . . .
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3 De manera que yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales; mas os hablé como a carnales, es a saber, como a niños en Cristo: Os di a beber leche, no os di vianda; porque aun no podíais, y ni aun ahora podéis dijerirla; Porque aun sois carnales; porque mientras . . .
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4 Así nos tenga el hombre, como a ministros de Cristo, y dispensadores de los misterios de Dios. Empero se requiere en los dispensadores, que el hombre sea hallado fiel. Yo en muy poco tengo el ser juzgado de vosotros, o de humano día; ántes ni aun yo a mí mismo . . .
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5 Se oye por todas partes que hay entre vosotros fornicación, y tal fornicación cual ni aun se nombra entre los Gentiles, tanto que alguno tenga la mujer de su padre. Y vosotros estáis hinchados, y no tuvisteis ántes luto, para que fuese quitado de en medio de vosotros el que . . .
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6 ¿osa alguno de vosotros, teniendo pleito con otro, ir a juicio delante de los injustos, y no delante de los santos? ¿o no sabéis que los santos han de juzgar al mundo? Y si el mundo ha de ser juzgado por vosotros, ¿seréis acaso indignos de juzgar en cosas muy . . .
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7 En cuanto a las cosas de que me escribisteis: bueno sería al hombre no tocar mujer. Mas por evitar las fornicaciones, cada varón tenga su mujer, y cada mujer tenga su marido. El marido pague a la mujer la debida benevolencia; y asimismo la mujer al marido. La mujer no . . .
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8 Empero en cuanto a lo que a los ídolos es sacrificado, sabemos que todos tenemos ciencia. La ciencia hincha, mas la caridad edifica. Y si alguno se piensa que sabe algo, aun no sabe cosa alguno como le conviene saber. Mas el que ama a Dios, el tal es conocido . . .
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9 No soy yo apóstol? ¿no soy libre? ¿no he visto a Jesu Cristo el Señor nuestro? ¿no sois vosotros mi obra en el Señor? Si para los otros no soy apóstol, sin embargo para vosotros ciertamente lo soy; porque el sello de mi apostolado vosotros sois en el Señor. Mi . . .
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10 Mas no quiero, hermanos, que ignoréis, que nuestros Padres todos estuvieron debajo de la nube, y todos pasaron por la mar; Y todos en Moisés fueron bautizados en la nube y en la mar; Y todos comieron la misma vianda espiritual; Y todos bebieron la misma bebida espiritual; porque bebían . . .
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11 Sed imitadores de mí, como yo también lo soy de Cristo. Aláboos pues, hermanos, que en todo os acordáis de mí; y retenéis los preceptos, de la manera que os los entregué. Mas quiero que sepáis, que Cristo es la cabeza de todo varón; y el varón es la cabeza . . .
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12 Y en cuanto a los dones espirituales, no quiero, hermanos, seais ignorantes. Sabéis que erais Gentiles, yendo, como erais llevados, a los ídolos mudos. Por tanto os hago saber, que nadie que hable por el Espíritu de Dios, llama anatema a Jesús; y que nadie puede llamar a Jesús Señor, . . .
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13 Si yo hablase en lenguas de hombres y de ángeles, y no tuviese caridad, soy hecho como metal que resuena, o platillo que retiñe. Y si tuviese el don de profecía, y entendiese todos los misterios, y toda ciencia; y si tuviese toda la fé, de manera que pudiese traspasar . . .
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14 Seguíd la caridad: codiciád los dones espirituales; mas sobre todo que profeticeis. Porque el que habla en lenguas desconocidas, no habla a los hombres, sino a Dios; porque nadie le entiende, aunque en espíritu hable misterios. Mas el que profetiza, habla a los hombres para edificación, y exhortación, y consolación.
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15 Empero os declaro, hermanos, el evangelio que os he predicado, el cual también recibisteis, y en el cual estáis firmes; Por el cual asimismo sois salvos, si retenéis en la memoria lo que os he predicado, si no es que habéis creido en vano. Porque primeramente os he enseñado lo . . .
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16 En cuanto a la colecta que se hace para los santos, hacéd vosotros también de la manera que yo ordené en las iglesias de Galacia. El primer día de la semana cada uno de vosotros ponga aparte algo, atesorándolo, según Dios le hubiere prosperado; para que cuando yo viniere, no . . .
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