|
1
|
Lo que era desde el principio, lo que hemos oido, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos mirado, y nuestras manos han tocado, del Verbo de vida: (porque la vida fué manifestada; y lo vimos, y testificamos, y os anunciamos la vida eterna, la cual estaba con . . . |
|
. . . |
|
2
|
Hijitos míos, estas cosas os escribo, para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, un abogado tenemos para con el Padre, a Jesu Cristo el Justo: Y él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, mas también por los de todo el mundo. Y . . . |
|
. . . |
|
3
|
Mirád cual amor nos ha dado el Padre, que seamos llamados hijos de Dios: por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoce a él. Amados míos, ahora somos nosotros los hijos de Dios, y aun no es manifestado lo que hemos de ser: empero sabemos que cuando . . . |
|
. . . |
|
4
|
Amados, no creais a todo espíritu; sino probád los espíritus si son de Dios. Porque muchos falsos profetas son salidos en el mundo. En esto se conoce el Espíritu de Dios: Todo espíritu que confiesa que Jesu Cristo es venido en carne, es de Dios; Y todo espíritu que no . . . |
|
. . . |
|
5
|
Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo, es nacido de Dios; y cualquiera que ama al que ha engendrado, ama también al que es engendrado de él. En esto conocemos que amamos a los hijos de Dios, cuando amamos a Dios, y guardamos sus mandamientos. Porque éste es . . . |
|
. . . |