|
1
|
Pablo, y Silvano, y Timoteo, a la iglesia de los Tesalonicenses, que es en Dios el Padre, y en el Señor Jesu Cristo. Gracia a vosotros, y paz de Dios Padre nuestro, y del Señor Jesu Cristo. Damos siempre gracias a Dios por todos vosotros, haciendo memoria de vosotros en . . . |
|
. . . |
|
2
|
Porque, hermanos, vosotros sabéis que nuestra entrada a vosotros no fué vana: Mas aun, habiendo padecido ántes, y sido afrentados en Filipos, como vosotros sabéis, tuvimos confianza en el Dios nuestro para anunciaros el evangelio de Dios en medio de grande combate. Porque nuestra exhortación no fué de error, ni . . . |
|
. . . |
|
3
|
Por lo cual no lo pudiendo ya más sufrir, acordámos de quedarnos solos en Aténas; Y enviamos a Timoteo, nuestro hermano, y ministro de Dios, y ayudador nuestro en el evangelio de Cristo, a confirmaros y a exhortaros en cuanto a vuestra fé; Para que nadie se conmueva en estas . . . |
|
. . . |
|
4
|
Resta, pues, hermanos, que os roguemos y exhortemos en el Señor Jesús, que de la manera que recibisteis de nosotros de como debéis andar, y agradar a Dios, así abundéis más y más. Porque ya sabéis qué mandamientos os dimos por el Señor Jesús. Porque la voluntad de Dios es . . . |
|
. . . |
|
5
|
Empero acerca de los tiempos y de los momentos, no tenéis, hermanos, necesidad de que yo os escriba: Porque vosotros sabéis perfectamente, que el día del Señor, como ladrón en la noche, así vendrá. Que cuando dirán: Paz y seguridad: entónces vendrá sobre ellos destrucción de repente, como los dolores . . . |
|
. . . |