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La revelación de Jesu Cristo, la cual Dios le dió para manifestar a sus siervos cosas que deben suceder presto; y la declaró, enviándola por su ángel a Juan su siervo; El cual ha dado testimonio de la palabra de Dios, y del testimonio de Jesu Cristo, y de todas . . . |
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Escribe al ángel de la iglesia de Efeso: El que tiene las siete estrellas en su diestra, el cual anda en medio de los siete candelabros de oro, dice estas cosas: Yo sé tus obras, y tu trabajo, y tu paciencia, y que tú no puedes sufrir los malos, y . . . |
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Y escribe al ángel de la iglesia que está en Sárdis: El que tiene los siete Espíritus de Dios, y las siete estrellas, dice estas cosas: Yo conozco tus obras: que tienes nombre, que vives, y estás muerto. Sé vigilante, y corrobora las cosas que restan, que están para morir; . . . |
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Después de estas cosas miré, y he aquí una puerta abierta en el cielo; y la primera voz que oí era como de trompeta que hablaba conmigo; la cual dijo: Sube acá, y yo te mostraré las cosas que deben suceder después de estas. Y al punto yo fuí en . . . |
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Y ví en la mano derecha del que estaba sentado sobre el trono un libro escrito de dentro y de fuera, sellado con siete sellos. Y ví un fuerte ángel, predicando en alta voz: ¿Quién es digno de abrir el libro, y de desatar sus sellos? Y ninguno podía, ni . . . |
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Y miré cuando el Cordero hubo abierto el uno de los sellos, y oí a uno de los cuatro animales diciendo como con una voz de trueno: Ven, y vé. Y miré, y he aquí un caballo blanco; y el que estaba sentado encima de él, tenía un arco; y . . . |
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Y después de estas cosas, ví cuatro ángeles que estaban en pié sobre las cuatro esquinas de la tierra, deteniendo los cuatro vientos de la tierra, para que no soplase viento sobre la tierra, ni sobre la mar, ni sobre ningún árbol. Y ví otro ángel que subía del nacimiento . . . |
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Y cuando él hubo abierto el séptimo sello, fué hecho silencio en el cielo casi por media hora. Y ví los siete ángeles que estaban en pié delante de Dios, y fuéronles dadas siete trompetas. Y otro ángel vino, y se paró delante del altar, teniendo un incensario de oro; . . . |
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Y el quinto ángel tocó la trompeta, y ví una estrella caida del cielo en la tierra; y a aquel fué dada la llave del pozo del abismo. Y abrió el pozo del abismo, y subió un humo del pozo como el humo de una grande hornaza; y el sol, . . . |
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Y ví otro ángel fuerte descender del cielo, vestido de una nube, y el arco del cielo estaba sobre su cabeza, y su rostro era como el sol, y sus piés como columnas de fuego. Y tenía en su mano un librito abierto; y puso su pié derecho sobre la . . . |
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Y fuéme dada una caña semejante a una vara, y el ángel se me presentó, diciendo: Levántate, y mide el templo de Dios, y el altar, y a los que adoran en él. Empero echa fuera el patio que está fuera del templo, y no lo midas; porque es dado . . . |
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Y una gran señal apareció en el cielo: una mujer vestida del sol, y la luna debajo de sus piés, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas. Y estando preñada, clamaba con dolores de parto, y sufría tormento por parir. Y fué vista otra señal en el cielo; . . . |
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Y yo me paré sobre la arena de la mar. Y ví una bestia subir de la mar, que tenía siete cabezas, y diez cuernos; y sobre sus cuernos diez diademas; y sobre las cabezas de ella un nombre de blasfemia. Y la bestia que ví, era semejante a un . . . |
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Y miré, y, he aquí, el Cordero estaba en pié sobre el monte de Sión, y con él ciento y cuarenta y cuatro mil, que tenían el nombre de su Padre escrito en sus frentes. Y oí una voz del cielo como ruido de muchas aguas, y como sonido de . . . |
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Y ví otra señal en el cielo, grande y admirable, que era siete ángeles que tenían las siete plagas postreras; porque en ellas es consumada la ira de Dios. Y ví como una mar de vidrio mezclada con fuego; y los que habían alcanzado la victoria de la bestia, y . . . |
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Y oí una grande voz del templo que decía a los siete ángeles: Id, y derramád las siete redomas de la ira de Dios en la tierra. Y el primer ángel fué, y derramó su redoma en la tierra, y fué hecha una plaga mala y dañosa sobre los hombres . . . |
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Y vino uno de los siete ángeles que tenían las siete redomas, y habló conmigo, diciéndome: Ven acá, y te mostraré la condenación de la gran ramera, la cual está sentada sobre muchas aguas; Con la cual han fornicado los reyes de la tierra, y los que moran en la . . . |
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Y después de estas cosas ví otro ángel descender del cielo, teniendo grande poder; y la tierra fué alumbrada de su gloria. Y clamó con fortaleza en alta voz, diciendo: Caida es, caida es Babilonia la grande, y es hecha habitación de demonios, y guarda de todo espíritu inmundo, y . . . |
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Y después de estas cosas, oí una gran voz de gran compañía en el cielo, que decía: Aleluya: Salvación, y gloria, y honra, y poder al Señor nuestro Dios; Porque sus juicios son verdaderos y justos, porque él ha juzgado a la grande ramera que ha corrompido la tierra con . . . |
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20
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Y ví un ángel descender del cielo, que tenía la llave del abismo, y una grande cadena en su mano. Y agarró al dragón, antigua serpiente, que es el Diablo, y Satanás, y le ató por mil años. Y le arrojó al abismo, y le encerró, y selló sobre él; . . . |
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Y ví un cielo nuevo, y una tierra nueva: porque el primer cielo, y la primera tierra se fué, y la mar ya no era. Y yo Juan ví la santa ciudad de Jerusalem nueva, que descendía del cielo, aderezada de Dios, como la esposa ataviada para su marido. Y . . . |
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22
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Y mostróme un río puro de agua de vida, claro como cristal, que salía del trono de Dios, y del Cordero. En el medio de la plaza de ella, y de la una parte y de la otra del río, estaba el árbol de la vida, que lleva doce frutos, . . . |
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