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El Libro de Eclesiastés

Índice de Capítulos

1 Palabras del Predicador, hijo de David, rey en Jerusalem. Vanidad de vanidades, dijo el Predicador, vanidad de vanidades; todo vanidad. ¿qué tiene más el hombre de todo su trabajo, con que trabaja debajo del sol? Generación va, y generación viene; y la tierra siempre permanece. Y sale el sol, y . . .
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2 Dije yo también en mi corazón: Ahora ven acá, yo tentaré en alegría. Mira en bien. Y esto también era vanidad. A la risa dije: Enloqueces; y al placer: ¿De qué sirve esto? Yo propuse en mi corazón de atraer al vino mi carne, y que mi corazón anduviese en . . .
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3 Para todas las cosas hay sazón; y todo lo que quisiereis debajo del cielo, tiene su tiempo determinado. Tiempo de nacer, y tiempo de morir: tiempo de plantar, y tiempo de arrancar lo plantado: Tiempo de matar, y tiempo de curar: tiempo de destruir, y tiempo de edificar: Tiempo de . . .
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4 Y tornéme yo, y ví todas las violencias que se hacen debajo del sol: y, he aquí las lágrimas de los oprimidos, y que no tienen quien los consuele; y que la fuerza estaba en la mano de sus opresores, y para ellos no había consolador. Y alabé yo los . . .
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5 Cuando fueres a la casa de Dios, mira bien por tu pié; y acércate más para oir, que para dar el sacrificio de los insensatos; porque no saben que hacen mal. No te des priesa con tu boca, ni tu corazón se apresure a pronunciar palabra delante de Dios; porque . . .
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6 Hay otro mal que he visto debajo del cielo, y muy común entre los hombres: Hombre, a quien Dios dió riquezas, y hacienda, y honra, y nada le falta de todo lo que su alma desea; y Dios no le dió facultad de comer de ello; ántes los extraños se . . .
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7 Mejor es la buena fama que el buen ungüento; y el día de la muerte, que el día del nacer mismo. Mejor es ir a la casa del luto que a la casa del convite; porque es el fin de todos los hombres; y el que vive, lo pondrá en . . .
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8 ¿quién como el sabio? ¿Y quién como el que sabe la declaración de la palabra? La sabiduría del hombre hará relucir su rostro, y la fuerza de su cara se mudará. Yo te aviso que guardes el mandamiento del rey, y la palabra del juramento de Dios. No te apresures . . .
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9 Ciertamente a todo esto dí mi corazón, para declarar todo esto: Que los justos, y los sabios, y sus obras, están en la mano de Dios: y que no sabe el hombre ni el amor, ni el odio, por todo lo que pasa delante de él. Todo acontece de la . . .
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10 Las moscas muertas hacen heder y dar mal olor el perfume del perfumador; y al estimado por sabiduría y honra una pequeña insensatez. El corazón del sabio está a su mano derecha: mas el corazón del insensato, a su mano izquierda. Y aun cuando el insensato va por el camino, . . .
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11 Echa tu pan sobre las aguas, que después de muchos dias lo hallarás. Reparte a siete, y aun a ocho; porque no sabes el mal que vendrá sobre la tierra. Si las nubes fueren llenas de agua, sobre la tierra la derramarán; y si el árbol cayere al mediodía o . . .
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12 Y ten memoria de tu Criador en los dias de tu juventud, ántes que vengan los malos dias, y lleguen los años, de los cuales digas: No tengo en ellos contentamiento. Ántes que se oscurezca el sol, y la luz, y la luna, y las estrellas; y las nubes se . . .
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