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Hubo un varón en tierra de Hus, llamado Job: y era este hombre perfecto y recto, y temeroso de Dios, y apartado de mal. Y naciéronle siete hijos y tres hijas. Y su hacienda era siete mil ovejas, y tres mil camellos, y quinientas yuntas de bueyes, y quinientas asnas, . . . |
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Y otro día aconteció que vinieron los hijos de Dios para presentarse delante de Jehová, y vino también entre ellos Satanás, pareciendo delante de Jehová. Y dijo Jehová a Satanás: ¿De dónde vienes? Respondió Satanás a Jehová, y dijo: De rodear la tierra, y de andar por ella. Y Jehová . . . |
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Después de esto abrió Job su boca, y maldijo su día. Y exclamó Job, y dijo: Perezca el día en que yo fuí nacido, y la noche que dijo: Concebido es varón. Aquel día fuera tinieblas, y Dios no curara de él desde arriba, ni claridad resplandeciera sobre él. Ensuciáranle . . . |
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Y respondió Elifaz el Temanita, y dijo: Si probaremos a hablarte, serte ha molesto: ¿mas quién podrá detener las palabras? He aquí, tú enseñabas a muchos, y las manos flacas corroborabas. Al que vacilaba, enderezaban tus palabras: y las rodillas de los que arrodillaban, esforzabas. Mas ahora que a tí . . . |
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Ahora pues dá voces, si habrá quien te responda; y si habrá alguno de los santos a quien mires. Es cierto que al insensato la ira le mata; y al codicioso consume la envidia. Yo he visto al necio que echaba raices, y en la misma hora maldije su habitación. |
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Y respondió Job, y dijo: ¡oh si se pesasen al justo mi queja y mi tormento, y fuesen alzadas igualmente en balanza! Porque mi tormento pesaría más que la arena de la mar: y por tanto mis palabras son cortadas. Porque las saetas del Todopoderoso están en mí, cuyo veneno . . . |
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Ciertamente tiempo determinado tiene el hombre sobre la tierra; y sus dias son como los dias del jornalero. Como el siervo desea la sombra, y como el jornalero espera su trabajo: Así poseo yo los meses de vanidad, y las noches del trabajo me dieron por cuenta. Cuando estoy acostado, . . . |
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Y respondió Baldad Sujita, y dijo: ¿hasta cuándo hablarás esto, y las palabras de tu boca serán como un viento fuerte? ¿si pervertirá Dios el derecho, y si el Todopoderoso pervertirá la justicia? Si tus hijos pecaron contra él, él los echó en el lugar de su pecado. Si tú . . . |
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Y respondió Job, y dijo: Ciertamente yo conozco que es así: ¿y como se justificará el hombre con Dios? Si quisiere contender con él, no le podrá responder a una cosa de mil. El es sabio de corazón, y fuerte de fuerza: ¿quién fué duro contra él, y quedó en . . . |
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Mi alma es cortada en mi vida: por tanto yo soltaré mi queja sobre mí, y hablaré con amargura de mi alma. Diré a Dios: No me condenes: házme entender por qué pleitéas conmigo. ¿parécete bien que oprimas, y que deseches la obra de tus manos, y que favorezcas el . . . |
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Y respondió Sofar Naamatita, y dijo: ¿las muchas palabras, no han de tener respuesta? ¿Y el hombre parlero será justificado? ¿tus mentiras harán callar los hombres? ¿y harás escarnio, y no habrá quien te avergüence? Tú dices: Mi manera de vivir es pura, y yo soy limpio delante de tus . . . |
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Y respondió Job, y dijo: Ciertamente que vosotros sois el pueblo, y con vosotros morirá la sabiduría. También tengo yo seso como vosotros: no soy yo ménos que vosotros; ¿y quién habrá que no pueda decir otro tanto? El que invoca a Dios, y él le responde, es burlado de . . . |
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He aquí que todas estas cosas han visto mis ojos, y oido y entendido para sí mis oidos. Como vosotros lo sabéis, lo sé yo: no soy ménos que vosotros. Mas yo hablaría con el Todopoderoso, y querría disputar con Dios. Que ciertamente vosotros sois componedores de mentira, todos vosotros . . . |
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El hombre nacido de mujer, corto de dias, y harto de desabrimiento. Que sale como una flor, y luego es cortado; y huye como la sombra, y no permanece. ¿y sobre este abres tus ojos, y me traes a juicio contigo? ¿quién hará limpio de inmundo? Nadie. Ciertamente sus dias . . . |
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Y respondió Elifaz Temanita, y dijo: ¿si responderá el sabio sabiduría ventosa, y henchirá su vientre de viento solano? ¿disputará con palabras inútiles, y con razones sin provecho? Tú también disipas el temor, y disminuyes la oración delante de Dios. Porque tu boca declaró tu iniquidad, pues has escogido el . . . |
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Y respondió Job, y dijo: Muchas veces he oido cosas como estas: consoladores molestos sois todos vosotros. ¿han de tener fin las palabras ventosas? ¿o qué te animará a responder? También yo hablaría como vosotros. Ojalá vuestra alma estuviera en lugar de la mía, que yo os tendra compañía en . . . |
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Mi huelgo es corrompido, mis dias son cortados, y el sepulcro me está aparejado. Ya no hay conmigo sino escarnecedores, en cuyas amarguras se detienen mis ojos. Pon ahora, y dáme fianzas contigo: ¿quién tocará ahora mi mano? Porque el corazón de ellos has escondido de entendimiento: por tanto no . . . |
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Y respondió Baldad Sujita, y dijo: ¿cuándo pondréis fin a las palabras? Entendéd, y después hablemos. ¿por qué somos tenidos por bestias? ¿en vuestros ojos, somos viles? Oh tú que despedazas tu alma con tu furor, ¿será dejada la tierra por tu causa, y serán traspasadas las peñas de su . . . |
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Y respondió Job, y dijo: ¿hasta cuándo angustiaréis mi alma: y me moleréis con palabras? Ya me habéis avergonzado diez veces: no tenéis vergüenza de afrentarme. Sea así, que de cierto yo haya errado: conmigo se quedará mi yerro. Mas si vosotros os engrandeciereis contra mí, y redarguyereis contra mí . . . |
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Y respondió Sofar Naamatita, y dijo: Por cierto mis pensamientos me hacen responder, y por tanto me apresuro. El castigo de mi vergüenza he oido, y el espíritu de mi inteligencia me hace responder. ¿esto no sabes que fué siempre, desde el tiempo que fué puesto el hombre sobre la . . . |
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Y respondió Job, y dijo: Oid atentamente mi palabra, y sea esto por vuestros consuelos. Soportádme, y yo hablaré; y después que hubiere hablado, escarnecéd. ¿hablo yo a algún hombre? y si es así, ¿por qué no se angustiará mi espíritu? Mirádme, y espantáos, y ponéd la mano sobre la . . . |
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Y respondió Elifaz Temanita, y dijo: ¿traerá el hombre provecho a Dios? porque el sabio a sí mismo aprovecha. ¿tiene su contentamiento el Omnipotente en que tú seas justificado? ¿o le viene algún provecho de que tú hagas perfectos tus caminos? ¿si porque te teme, te castigará, y vendrá contigo . . . |
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Y respondió Job, y dijo: Hoy también hablaré con amargura, y será más grave mi llaga que mi gemido. ¡quién diese que le conociese, y le hallase! yo iría hasta su trono. Ordenaría juicio delante de él, y mi boca henchiría de argumentos. Yo sabría lo que él me respondería, . . . |
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¿por qué no son ocultos los tiempos al Todopoderoso, pues los que le conocen no ven sus dias? Toman los términos, roban los ganados, y los apacientan. Llévanse el asno de los huérfanos, prendan el buey de la viuda. Hacen apartar del camino a los pobres, y todos los pobres . . . |
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Y respondió Baldad Sujita, y dijo: El señorío y el temor están con él: él hace paz en sus alturas. ¿tienen sus ejércitos número? ¿y sobre quién no está su luz? ¿y cómo se justificará el hombre con Dios? ¿y cómo será limpio el que nace de mujer? He aquí, . . . |
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Y respondió Job, y dijo: ¿en qué ayudaste al que no tiene fuerza? ¿salvaste con brazo al que no tiene fortaleza? ¿en qué aconsejaste al que no tiene ciencia? ¿y mostraste asaz tu sabiduría? ¿a quién has anunciado palabras? ¿y cúyo es el espíritu que sale de tí? Cosas inanimadas . . . |
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Y tornó Job a tomar su parábola, y dijo: Vive el Dios que me quitó mi derecho; y el Omnipotente, que amargó mi alma: Que todo el tiempo que mi alma estuviere en mí, y hubiere resuello de Dios en mis narices, Mis labios no hablarán iniquidad: ni mi lengua . . . |
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Ciertamente la plata tiene su oculto nacimiento, y el oro lugar de donde lo sacan. El hierro es tomado del polvo, y de la piedra es fundido el metal. A las tinieblas puso término, y a toda obra perfecta que él hizo puso piedra de oscuridad y de sombra de . . . |
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Y tornó Job a tomar su parábola, y dijo: ¡quién me tornase como en los meses pasados, como en los dias cuando Dios me guardaba! Cuando hacía resplandecer su candela sobre mi cabeza, a la luz de la cual yo caminaba en la oscuridad. Como fuí en los dias de . . . |
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Mas ahora los más mozos de dias que yo, se rien de mí, cuyos padres yo desdeñara de ponerlos con los perros de mi ganado, Porque ¿para qué había yo menester la fuerza de sus manos, en los cuales pereció el tiempo? Por causa de la pobreza y de la . . . |
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Hice concierto con mis ojos: porque ¿á qué propósito había yo de pensar de la vírgen? Porque, ¿qué galardón me daría de arriba Dios, y qué heredad el Omnipotente de las alturas? ¿no hay quebrantamiento para el impío, y extrañamiento para los que obran iniquidad? ¿no ve él mis caminos, . . . |
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Y cesaron estos tres varones de responder a Job, por cuanto él era justo en sus ojos. Y Eliú, hijo de Baraquel, Buzita, de la familia de Ram, se enojó con furor contra Job: enojóse con furor, por cuanto justificaba su vida más que a Dios. Enojóse asimismo con furor . . . |
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Por tanto oye ahora, Job, mis razones, y escucha todas mis palabras. He aquí, ahora yo abriré mi boca, y mi lengua hablará en mi garganta. Mis razones declararán la rectitud de mi corazón, y mis labios hablarán pura sabiduría. El Espíritu de Dios me hizo, y la inspiración del . . . |
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Y respondió Eliú, y dijo: Oid sabios, mis palabras, y doctos escuchádme: Porque el oido prueba las palabras, y el paladar gusta para comer. Escojamos para vosotros el juicio, conozcamos entre nosotros cual sea lo bueno. Porque Job ha dicho: Yo soy justo, y Dios me ha quitado mi derecho. |
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Y procediendo Eliú en su razonamiento, dijo: ¿piensas haber sido conforme a derecho lo que dijiste: Más justo soy que Dios? Porque dijiste: ¿Qué te aprovechará, que provecho tendré de mi pecado? Yo te responderé algunas razones; y a tus compañeros contigo. Mira a los cielos, y vé, y considera . . . |
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Y pasando a delante Eliú, dijo: Espérame un poco, y enseñarte he: porque todavía hablo por Dios. Tomaré mi sabiduría de léjos, y daré la justicia a mi Hacedor. Porque de cierto no son mentira mis palabras, ántes se trata contigo con perfecta sabiduría. He aquí, que Dios es grande, . . . |
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A esto también se espanta mi corazón y salta de su lugar. Oid oyendo su terrible voz, y la palabra que sale de su boca. Debajo de todos los cielos lo enderezará, y su luz le extenderá hasta los fines de la tierra. Tras de él bramará el sonido, tronará . . . |
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Y respondió Jehová a Job desde la oscuridad, y dijo: ¿quién es este que oscurece el consejo con palabras sin sabiduría? Ahora ciñe como varón tus lomos: preguntarte he, y me harás saber. ¿dónde estabas tú, cuando yo fundaba la tierra? házmelo saber, si tienes inteligencia. ¿quién ordenó sus medidas, . . . |
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¿sabes tú el tiempo en qué paren las cabras monteses? ¿o miraste tú las ciervas, cuando están pariendo? ¿contaste tú los meses de su preñez? ¿y sabes el tiempo cuando han de parir? Como se encorvan, quebrantan sus hijos, pasan sus dolores: Como después sanan los hijos, crecen con el . . . |
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Y respondió Jehová a Job, y dijo: ¿es sabiduría contender con el Omnipotente? El que disputa con Dios, responda a esto. Y respondió Job a Jehová, y dijo: He aquí, que yo soy vil, ¿qué te responderé? Mi mano pongo sobre mi boca. Una vez hablé, y no responderé; y . . . |
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¿sacarás tú al Leviatán con el anzuelo; y con la cuerda que le echares en su lengua? ¿pondrás tú garfio en sus narices; y horadarás tú con espina su quijada? ¿multiplicará él ruegos para contigo? ¿hablarte ha él a tí lisonjas? ¿hará concierto contigo para que le tomes por siervo . . . |
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Y respondió Job a Jehová, y dijo: Yo conozco que todo lo puedes, y que no hay pensamiento que se esconda de tí. Quién es el que oscurece el consejo sin sabiduría? Por tanto yo denunciaba lo que no entendía; cosas que me eran ocultas, y que no las sabía. |
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