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1
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Bienaventurado el varón, que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores, ni se asentó en silla de burladores. Mas ántes en la ley de Jehová es su voluntad: y en su ley meditará de día y de noche. Y será como el árbol plantado junto . . . |
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¿por qué se amotinan las gentes, y los pueblos piensan vanidad? Estarán los reyes de la tierra, y príncipes consultarán en uno contra Jehová, y contra su ungido, diciendo: Rompamos sus coyundas: y echemos de nosotros sus cuerdas. El que mora en los cielos se reirá: el Señor se burlará . . . |
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3
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Jehová, ¡cuánto se han multiplicado mis enemigos! muchos se levantan contra mí. Muchos dicen de mi alma: No hay para él salud en Dios. Selah. Mas tú, Jehová, eres escudo por mí: mi gloria, y el que ensalza mi cabeza. Con mi voz clamé a Jehová, y él me respondió . . . |
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4
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Cuando llamo, respóndeme, o! Dios de mi justicia: en la angustia me hiciste ensanchar: ten misericordia de mí, y oye mi oración. Hijos de hombre, ¿hasta cuándo volveréis mi honra en infamia? ¿amaréis la vanidad? ¿buscaréis la mentira? Selah. Sabéd, pues, que Jehová hizo apartar al piadoso para sí: Jehová . . . |
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Escucha, o! Jehová, mis palabras: entiende mi meditación. Está atento a la voz de mi clamor, Rey mío, y Dios mío, porque a tí oraré. Jehová, de mañana oirás mi voz: de mañana me presentaré a tí, y esperaré. Porque tú no eres Dios que quieres la maldad; el malo . . . |
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Jehová, no me reprendas con tu furor: ni me castigues con tu ira. Ten misericordia de mí, o! Jehová, porque yo estoy debilitado: sáname, o! Jehová, porque mis huesos están conturbados. Y mi alma está muy conturbada: y tú, Jehová, ¿hasta cuándo? Vuelve, o! Jehová, escapa mi alma, sálvame por . . . |
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7
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Jehová, Dios mío, en tí he confiado: sálvame de todos los que me persiguen, y líbrame; Porque no arrebate mi alma: como el león, que despedaza, y no hay quien libre. Jehová, Dios mío, si yo he hecho esto: si hay en mis manos iniquidad; Si dí mal pago a . . . |
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¡O Jehová, Señor nuestro, cuán grande es tu nombre en toda la tierra! que has puesto tu alabanza sobre los cielos. De la boca de los chiquitos, y de los que maman, fundaste la fortaleza a causa de tus enemigos: para hacer cesar al enemigo, y al que se venga. |
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9
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Alabaré a Jehová con todo mi corazón: contaré todas tus maravillas. Alegrarme he, y gozarme he en tí: cantaré a tu nombre, o! Altísimo. Por haber sido mis enemigos vueltos atrás: caerán y perecerán delante de tí. Porque has hecho mi juicio y mi causa: sentástete en trono juzgando justicia. |
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¿por qué estás léjos, Jehová? ¿por qué te escondes en los tiempos de la angustia? Con arrogancia el malo persigue al pobre; sean tomados en los pensamientos que pensaron. Por cuanto se alabó el malo del deseo de su alma: y diciendo bien del robador, blasfema de Jehová. El malo . . . |
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En Jehová he confiado, ¿cómo decís a mi alma: Muévete a vuestro monte, como ave? Porque, he aquí, los malos flecharon el arco: apercibieron sus saetas sobre la cuerda para asaetear en oculto a los rectos de corazón. Porque los fundamentos serán derribados: ¿el justo qué ha hecho? Jehová en . . . |
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Salva, o! Jehová, porque se acabaron los misericordiosos: porque se han acabado los fieles de entre los hijos de los hombres. Mentira habla cada uno con su prójimo con labios lisongeros: con doblez de corazón, hablan. Tale Jehová todos los labios lisongeros: la lengua que habla grandezas. Que dijeron: Por . . . |
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¿Hasta cuándo, Jehová, me olvidarás, para siempre? ¿Hasta cuándo esconderás tu rostro de mí? ¿hasta cuándo pondré consejos en mi alma? ¿ánsia en mi corazón cada día? ¿Hasta cuándo será enaltecido mi enemigo sobre mí? Mira, óyeme, Jehová, Dios mío: alumbra mis ojos, porque no duerma de muerte. Porque no . . . |
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Dijo el insensato en su corazón: No hay Dios: Corrompiéronse, hicieron obras abominables: no hay quien haga bien. Jehová miró desde los cielos sobre los hijos de los hombres, por ver si hay algún sabio, que busque a Dios. Todos declinaron a una, dañáronse; no hay quien haga bien, no . . . |
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Jehová, ¿quién habitará en tu tabernáculo? ¿quién residirá en el monte de tu santidad? El que anda en integridad, y obra justicia, y habla verdad en su corazón: El que no revolvió con su lengua, ni hizo mal a su prójimo, ni levantó vergüenza contra su cercano. En sus ojos . . . |
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Guárdame, o! Dios: porque en tí he confiado. Dijiste, o! alma mía, a Jehová: Tú eres, Señor; mi bien no viene a tí: A los santos que están en la tierra, y a los fuertes, toda mi voluntad en ellos. Multiplicarán sus dolores de los que se apresuraren tras otro . . . |
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Oye, o! Jehová, la justicia; está atento a mi clamor: escucha mi oración, hecha sin labios de engaño. De delante de tu rostro salga mi juicio: vean tus ojos la rectitud. Tú has probado mi corazón; me has visitado de noche; refinásteme, y no hallaste: lo que pensé no pasó . . . |
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Amarte he, Jehová, fortaleza mía. Jehová, roca mía, y castillo mío, y escapador mío; Dios mío, fuerte mío: confiarme he en él: escudo mío, y el cuerno de mi salud; refugio mío. Al alabado Jehová invocaré, y seré salvo de mis enemigos. Cercáronme dolores de muerte, y arroyos de perversidad . . . |
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Los cielos cuentan la gloria de Dios; y el extendimiento denuncia la obra de sus manos. El un día pronuncia palabra al otro día, y la una noche a la otra noche declara sabiduría. No hay dicho, ni palabras, ni es oida su voz. En toda la tierra salió su . . . |
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Oígate, Jehová, en el día de la angustia: ensálcete el nombre del Dios de Jacob. Envíete ayuda desde el santuario, y desde Sión te sustente. Tenga memoria de todos tus presentes, y encenice tu holocausto. Selah. Déte conforme a tu corazón, y cumpla todo tu consejo. Alegrarnos hemos con tu . . . |
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Jehová, en tu fortaleza se alegrará el rey; y en tu salud se regocijará mucho. El deseo de su corazón le diste; y no le negaste lo que sus labios pronunciaron. Selah. Por tanto le adelantarás en bendiciones de bien: corona de oro fino has puesto sobre su cabeza. Vida . . . |
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Dios mío, Dios mío! ¿por qué me has dejado? ¿estás léjos de mi salud, de las palabras de mi gemido? Dios mío, clamo de día, y no oyes; y de noche, y no hay para mí silencio. Y tú, santo, habitante, alabanzas de Israel. En tí esperaron nuestros padres: esperaron, . . . |
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Jehová es mi pastor; no me faltará. En lugares de yerba me hará yacer: junto a aguas de reposo me pastoreará. Hará volver mi alma: guiarme ha por sendas de justicia por su nombre. Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré algún mal, porque tú estarás conmigo: . . . |
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De Jehová es la tierra y su plenitud: el mundo, y los que en él habitan. Porque él la fundó sobre los mares: y sobre los ríos la afirmó. ¿quién subirá al monte de Jehová? ¿y quién estará en el lugar de su santidad? El limpio de manos, y limpio . . . |
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A tí, o! Jehová, levantaré mi alma. Dios mío, en tí confié: no sea yo avergonzado, no se alegren de mí mis enemigos. Ciertamente todos los que te esperan, no serán avergonzados: serán avergonzados los que se rebelan sin causa. Tus caminos, o! Jehová, házme saber: enséñame tus sendas. Encamíname . . . |
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Júzgame, o! Jehová, porque yo en mi integridad he andado, y en Jehová he confiado: no vacilaré. Pruébame, o! Jehová, y tiéntame: funde mis riñones y mi corazón. Porque tu misericordia está delante de mis ojos: y en tu verdad ando. No me asenté con los varones de falsedad: ni . . . |
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Jehová es mi luz y mi salud, ¿de quién temeré? Jehová es la fortaleza de mi vida, ¿de quién me espavoreceré? Cuando se acercaron sobre mí los malignos para comer mis carnes: mis angustiadores y mis enemigos a mí, ellos tropezaron y cayeron. Aunque se asiente campo sobre mí, no . . . |
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A tí, o! Jehová, llamaré: fuerza mía, no me dejes: porque dejándome no sea semejante a los que descienden al sepulcro. Oye la voz de mis ruegos, cuando clamo a tí: cuando alzo mis manos al templo de tu santidad. No me tires con los malos, y con los que . . . |
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Dad a Jehová, o! hijos de fuertes, dad a Jehová la gloria y la fortaleza. Dad a Jehová la gloria de su nombre: humilláos a Jehová en el glorioso santuario. Voz de Jehová sobre las aguas: el Dios de gloria hizo tronar: Jehová, sobre las muchas aguas. Voz de Jehová . . . |
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Ensalzarte he, o! Jehová, porque me has ensalzado: y no hiciste alegrar a mis enemigos de mí. Jehová, Dios mío, clamé a tí, y me sanaste. Jehová, hiciste subir del sepulcro mi alma: disteme vida de mi descendimiento a la sepultura. Cantád a Jehová sus misericordiosos: y celebrad la memoria . . . |
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En tí, Jehová, he esperado; no sea yo avergonzado para siempre: líbrame en tu justicia. Inclina a mí tu oido, escápame presto, séme por roca de fortaleza: por casa fuerte para salvarme. Porque tú eres mi roca, y mi castillo: y por tu nombre me guiarás, y me encaminarás. Sacarme . . . |
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Bienaventurado el perdonado de rebelión, el encubierto de pecado. Bienaventurado el hombre a quien no contará Jehová la iniquidad, ni hubiere en su espíritu engaño. Mientras callé, se envejecieron mis huesos en mi gemido todo el día. Porque de día y de noche se agrava sobre mí tu mano, volvióse . . . |
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Cantád justos en Jehová: a los rectos es hermosa la alabanza. Celebrád a Jehová con arpa: con salterio y decacordio cantád a él. Cantád a él canción nueva: hacéd bien tañendo con júbilo. Porque derecha es la palabra de Jehová: y toda su obra con verdad. El ama justicia y . . . |
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Bendeciré a Jehová en todo tiempo; siempre será su alabanza en mi boca. En Jehová se alabará mi alma; oirán los mansos, y alegrarse han. Engrandecéd a Jehová, conmigo; y ensalcemos su nombre a una. Busqué a Jehová, y él me oyó; y de todos mis miedos me libró. Miraron . . . |
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Pleitea, o! Jehová, con mis pleiteantes; pelea con mis peleadores. Echa mano al escudo y al pavés, y levántate en mi socorro. Y saca la lanza, y cierra contra mis perseguidores; dí a mi alma: Yo soy tu salud. Y avergüéncense, y confúndanse los que buscan mi alma; vuelvan atrás, . . . |
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Dicho de la rebelión del impío en medio de mi corazón: No hay temor de Dios delante de sus ojos. Por tanto se lisongea en sus ojos para hallar su iniquidad, para aborrecerla. Las palabras de su boca son iniquidad y fraude; no quiso entender para hacer bien. Iniquidad piensa . . . |
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No te enojes con los malignos, ni tengas envidia de los que hacen iniquidad. Porque como yerba serán presto cortados: y como verdura de renuevo caeran. Espera en Jehová, y haz bien; vive en la tierra, y mantén verdad. Y deléitate en Jehová: y él te dará las peticiones de . . . |
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Jehová, no me reprendas con tu furor, ni me castigues con tu ira. Porque tus saetas descendieron en mí; y sobre mí ha descendido tu mano. No hay sanidad en mi carne a causa de tu ira: no hay paz en mis huesos a causa de mi pecado. Porque mis . . . |
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Yo dije: Miraré por mis caminos, para no pecar con mi lengua: guardaré mi boca con freno, entre tanto que el impío fuere contra mí. Enmudecí con silencio, me callé de lo bueno; y mi dolor se alborotó. Calentóse mi corazón dentro de mí; en mi meditación se encendió fuego: . . . |
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Esperando esperé a Jehová, e inclinóse a mí, y oyó mi clamor. E hízome sacar de un aljibe sonoro, de un lodo cenagoso; y puso mis piés sobre peña, enderezó mis pasos. Y puso en mi boca canción nueva, alabanza a nuestro Dios. Verán muchos, y temerán, y esperarán en . . . |
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Bienaventurado el que entiende sobre el pobre; en el día malo le libre Jehová. Jehová le guarde, y le dé vida; sea bienaventurado en la tierra, y no le entregues a la voluntad de sus enemigos. Jehová le sustentará sobre la cama de dolor; toda su cama revolviste en su . . . |
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Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, así mi alma suspira por tí, o! Dios. Mi alma tuvo sed de Dios, del Dios vivo: ¡cuándo vendré, y pareceré delante de Dios! Fueron mis lágrimas mi pan de día y de noche cuando me decían todos los dias: . . . |
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Júzgame, o! Dios, y pleitea mi pleito: de gente no misericordiosa, de varón de engaño y de iniquidad líbrame. Porque tú eres el Dios de mi fortaleza: ¿por qué me has desechado? ¿por qué andaré enlutado por la opresión del enemigo? Envía tu luz, y tu verdad: estas me guiarán, . . . |
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Dios, con nuestros oidos hemos oido, nuestros padres nos han contado la obra que hiciste en sus tiempos, en los tiempos antiguos. Tú con tu mano echaste a las naciones, y los plantaste a ellos: afligiste los pueblos, y los enviaste. Porque no heredaron la tierra por su espada, ni . . . |
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Rebosa mi corazón palabra buena: yo digo en mis obras del rey: mi lengua será como una pluma de escribano que escribe apriesa. Te hermoseáste más que los hijos de los hombres: la gracia se derramó en tus labios; por tanto te ha bendecido Dios para siempre. Cíñete tu espada . . . |
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Dios es nuestro amparo y fortaleza: socorro en las angustias hallarémos en abundancia. Por tanto no temeremos, aunque la tierra se mude, y aunque se trespasen los montes al corazón de la mar. Bramarán, turbarse han sus aguas: temblarán los montes a causa de su bravura. Selah. Del río sus . . . |
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Todos los pueblos batíd las manos: clamád a Dios con voz de alegría. Porque Jehová es sublime y temeroso: Rey grande sobre toda la tierra. El someterá a los pueblos debajo de nosotros, y a las naciones debajo de nuestros piés. El nos eligirá nuestras heredades; la hermosura de Jacob, . . . |
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Grande es Jehová, y digno de ser en grande manera alabado en la ciudad de nuestro Dios, en el monte de su santuario. De hermosa situación, el gozo de toda la tierra es el monte de Sión: los lados del aquilón, la ciudad del gran Rey. Dios en sus palacios . . . |
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Oid esto todos los pueblos: escuchád todos los habitadores del mundo: Así los hijos de los hombres como los hijos de los varones: juntamente el rico y el pobre. Mi boca hablará sabidurías: y el pensamiento de mi corazón inteligencias. Acomodaré a ejemplos mi oido: declararé con la arpa mi . . . |
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El Dios de dioses, Jehová, habló; y convocó la tierra desde el nacimiento del sol hasta donde se pone. De Sión, perfección de hermosura, Dios resplandeció. Vendrá nuestro Dios, y no callará: fuego consumirá de su presencia: y al rededor de él habrá grande tempestad. Convocará a los cielos de . . . |
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Ten misericordia de mí, o! Dios, conforme a tu misericordia; conforme a la multitud de tus miseraciones rae mis rebeliones. Aumenta el lavarme de mi maldad; y límpiame de mi pecado. Porque yo conozco mis rebeliones: y mi pecado está siempre delante de mí. A tí, a tí solo he . . . |
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¿Por qué te alabas de maldad, o! valiente? la misericordia de Dios es cada día. Agravios maquina tu lengua: como navaja afilada, hace engaño. Amaste el mal más que el bien: la mentira, más que hablar justicia. Selah. Amaste todas las palabras dañosas; lengua engañosa. También Dios te derrocará para . . . |
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Dijo el insensato en su corazón: No hay Dios; corrompiéronse, e hicieron abominable maldad: no hay quien haga bien. Dios desde los cielos miró sobre los hijos de Adam: por ver si hay algún entendido, que busque a Dios. Cada uno se había vuelto atrás, a una se habían dañado: . . . |
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O! Dios, sálvame en tu nombre, y con tu valentía me defiende. O! Dios, oye mi oración, escucha las razones de mi boca. Porque extraños se han levantado contra mí, y fuertes han buscado a mí alma: no han puesto a Dios delante de si. Selah. He aquí, Dios es . . . |
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Escucha, o! Dios, mi oración; y no te escondas de mi suplicación. Estáme atento, y respóndeme; que doy voces hablando, y estoy desasosegado, Por la voz del enemigo, por el aprieto del impío; porque echaron sobre mí iniquidad, y con furor me han amenazado. Mi corazón está doloroso dentro de . . . |
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Ten misericordia de mí, o! Dios; porque me traga el hombre; cada día batallándome aprieta. Tráganme mis enemigos cada día: porque muchos son los que pelean contra mí, o! Altísimo. De día temo: mas yo en tí confio. En Dios alabaré su palabra: en Dios he confiado, no temeré lo . . . |
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Ten misericordia de mí, o! Dios, ten misericordia de mí; porque en tí ha confiado mi alma, y en la sombra de tus alas me ampararé, hasta que pasen los quebrantamientos. Clamaré al Dios Altísimo, al Dios que me galardona. El enviará desde los cielos, y me salvará de la . . . |
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¿Pronunciais de verdad, o! congregación, justicia? ¿juzgáis rectamente hijos de Adam? Ántes de corazón obráis iniquidades en la tierra: violencia pesáis de vuestras manos. Estrañáronse los impíos desde la matriz: erraron desde el vientre hablando mentira. Veneno tienen semejante al veneno de la serpiente: como áspide sordo que cierra su . . . |
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Escápame de mis enemigos, o! Dios mío: líbrame de los que se levantan contra mí. Escápame de los que obran iniquidad, y sálvame de los varones de sangres: Porque, he aquí, han asechado a mi vida: hánse juntado contra mí fuertes sin rebelión mía, y sin pecado mío, o! Jehová. |
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Dios, desechástenos, disipástenos; airástete, vuélvete a nosotros. Hiciste temblar la tierra, abrístela; sana sus quebraduras, porque titubea. Hiciste ver a tu pueblo duras cosas: hicístenos beber vino de temblor. Has dado a los que te temen una bandera que alcen por amor de la verdad. Selah. Para que se escapen . . . |
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Oye, o! Dios, mi clamor; está atento a mi oración. Desde el cabo de la tierra clamaré a tí, cuando desmayare mi corazón; a la peña más alta que yo, llévame. Porque tú has sido mi refugio; torre de fortaleza delante del enemigo. Yo habitaré en tu tabernáculo para siempre; . . . |
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En Dios solamente está callada mi alma; de él es mi salud. El solamente es mi fuerte y mi salud: mi refugio, no resbalaré mucho. ¿hasta cuándo maquinaréis contra un hombre? seréis muertos todos vosotros; como pared acostada seréis, como vallado rempujado. Solamente consultan para arrojarle de su grandeza: aman . . . |
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Dios, Dios mío eres tú, a tí madrugaré: mi alma tuvo sed de tí, mi carne te desea en tierra de sequedad, y sequiosa sin aguas. Así te miré en el santuario, para ver tu fortaleza y tu gloria. Porque mejor es tu misericordia que la vida: mis labios te . . . |
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Oye, o! Dios, mi voz en mi oración: guarda mi vida del miedo del enemigo: Escóndeme del secreto consejo de los malignos: de la conspiración de los que obran iniquidad. Que afilaron su lengua, como espada: armaron por su saeta palabra amarga: Para asaetar a escondidas al perfecto: de presto . . . |
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En tí reposa la alabanza, o! Dios, en Sión; y a tí se pagará el voto. Tú oyes la oración, a tí vendrá toda carne. Palabras de iniquidades me sobrepujaron: mas nuestras rebeliones, tú las perdonarás. Dichoso el que tú escogieres, e hicieres llegar para que habite en tus patios: . . . |
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Dé alabanza a Dios toda la tierra. Cantád la gloria de su nombre: ponéd gloria en su alabanza. Decíd a Dios: ¡Cuán terrible eres en tus obras! por la multitud de tu fortaleza se te sugetarán fingidamente todos tus enemigos. Toda la tierra te adorará, y cantarán a tí: cantarán . . . |
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Dios haya misericordia de nosotros, y nos bendiga: haga resplandecer su rostro sobre nosotros. Selah. Para que conozcamos en la tierra tu camino, en todas las naciones tu salud. Alábente los pueblos, o! Dios, alábente todos los pueblos. Alégrense, y regocíjense las naciones, cuando juzgares los pueblos con equidad: y . . . |
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Levántese Dios, espárzanse sus enemigos: y huyan los que le aborrecen delante de él. Como es lanzado el humo, los lanzarás: como se derrite la cera delante del fuego, así perecerán los impíos delante de Dios. Mas los justos se alegrarán: regocijarse han delante de Dios, y saltarán de alegría. |
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Sálvame, o! Dios, porque las aguas han entrado hasta el alma. Estoy zabullido en cieno profundo, que no hay pié; soy venido en profundos de aguas, y la corriente me ha anegado. He trabajado llamando; mi garganta se ha enronquecido; han desfallecido mis ojos de esperar a mi Dios. Hánse . . . |
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O! Dios, para librarme, o! Dios, para ayudarme, apresúrate. Sean avergonzados y confusos los que buscan mi vida: sean vueltos atrás y avergonzados, los que quieren mi mal. Sean vueltos atrás en pago de su vergüenza los que dicen: Hala, hala. Regocíjense, y alégrense en tí todos los que te . . . |
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En tí, Jehová, he esperado; no sea yo confundido para siempre. Escápame, y líbrame en tu justicia: inclina a mí tu oido, y sálvame. Séme por peña de fortaleza donde venga continuamente: mandado has que yo sea salvo, porque tú eres mi roca y mi castillo. Dios mío, escápame de . . . |
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O! Dios, da tus juicios al rey, y tu justicia al hijo del rey. El juzgará a tu pueblo con justicia: y a tus afligidos con juicio. Los montes llevarán paz al pueblo: y los collados justicia. Juzgará a los afligidos del pueblo: Salvará a los hijos del menesteroso, y . . . |
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Ciertamente bueno es a Israel Dios, a los limpios de corazón. Y yo, casi se apartaron mis piés; poco faltó, para que no resbalasen mis pasos. Porque tuve envidia a los malvados, viendo la paz de los impíos. Porque no hay ataduras para su muerte: ántes su fortaleza está entera. |
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¿Por qué o! Dios, nos has desechado para siempre? ¿por qué ha humeado tu furor contra las ovejas de tu dehesa? Acuérdate de tu congregación, que adquiriste de tiempo antiguo: cuando redimiste la vara de tu heredad, este monte de Sión, donde has habitado. Levanta tus piés a los asolamientos . . . |
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Alabarte hemos, o! Dios, alabarte hemos; que cercano está tu nombre: cuenten todos tus maravillas. Cuando yo tuviere tiempo, yo juzgaré rectamente. La tierra se arruinaba, y sus moradores: yo compuse sus columnas. Selah. Dije a los malvados: No os enloquezcáis: y a los impíos: No alcéis el cuerno. No . . . |
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Dios es conocido en Judá: Dios, en Israel es grande su nombre. Y en Salem está su tabernáculo: y su habitación en Sión. Allí quebró las saetas del arco: el escudo, y la espada, y la guerra. Selah. Ilustre eres tú, y fuerte, más que los montes de caza. Los . . . |
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Mi voz a Dios, y clamé: mi voz a Dios, y él me escuchará. En el día de mi angustia al Señor busqué: mi llaga se desangraba de noche, sin estancarse: mi alma no quería consuelo. Acordábame de Dios, y me sobresaltaba: quejábame, y desmayaba mi espíritu. Selah. Tenías los . . . |
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Escucha, pueblo mío, mi ley: inclinád vuestro oido a las palabras de mi boca. Abriré en parábola mi boca: hablaré enigmas del tiempo antiguo: Los cuales hemos oido y entendido: que nuestros padres nos los contaron. No los encubriremos a sus hijos, contando a la generación postrera las alabanzas de . . . |
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O! Dios, vinieron las gentes a tu heredad: contaminaron el templo de tu santidad; pusieron a Jerusalem en montones: Dieron los cuerpos de tus siervos por comida a las aves de los cielos: la carne de tus piadosos a las bestias de la tierra. Derramaron su sangre, como agua, en . . . |
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O! Pastor de Israel, escucha: tú que pastoreas, como a ovejas, a José: tú que estás entre los querubines, resplandece. Despierta tu valentía delante de Efraim, y de Benjamín, y de Manasés: y ven a salvarnos. O! Dios, háznos tornar: y haz resplandecer tu rostro, y seremos salvos. Jehová Dios . . . |
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Cantád a Dios nuestra fortaleza: cantád con júbilo al Dios de Jacob. Tomád la canción, y dad al adufe: a la arpa de alegría, con el salterio. Tocád la trompeta en la nueva luna, en el día señalado: en el día de nuestra solemnidad. Porque estatuto es de Israel: juicio . . . |
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Dios está en la congregación de Dios; en medio de los dioses juzga. ¿hasta cuándo juzgaréis injustamente: y aceptaréis las personas de los impíos? Selah. Hacéd derecho al pobre y al huérfano: justificád al afligido y al menesteroso. Librád al afligido y al menesteroso: librádle de mano de los impíos. |
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O! Dios, no tengas silencio, no calles, ni ceses, o! Dios. Porque he aquí que tus enemigos han bramado: y tus aborrecedores han alzado cabeza. Sobre tu pueblo han consultado astuta y secretamente: y han entrado en consejo contra tus escondidos. Han dicho: Veníd, y cortémoslos de ser nación: y . . . |
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¡Cuán amables son tus moradas, o! Jehová de los ejércitos! Codicia, y aun ardientemente desea mi alma los patios de Jehová; mi corazón y mi carne cantan al Dios vivo. Aun el gorrión halla casa, y la golondrina nido para sí, donde ponga sus pollos en tus altares, Jehová de . . . |
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Tomaste contentamiento en tu tierra, o! Jehová: volviste la cautividad de Jacob. Perdonaste la iniquidad de tu pueblo: cubriste todos los pecados de ellos. Selah. Quitaste toda tu saña: volvístete de la ira de tu furor. Tórnanos, o! Dios, salud nuestra: y haz cesar tu ira de nosotros. ¿enojarte has . . . |
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Inclina, o! Jehová, tu oido, y óyeme: porque soy afligido y menesteroso. Guarda mi alma, porque soy piadoso; salva a tu siervo, tú, o! Dios mío, que en tí confia. Ten misericordia de mí, o! Jehová: porque a tí clamo todo el día. Alegra el alma de tu siervo: porque . . . |
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Su cimiento es en montes de santidad. Ama Jehová las puertas de Sión, más que todas las moradas de Jacob. Cosas ilustres son dichas de tí, ciudad de Dios. Selah. Yo me acordaré de Rahab y de Babilonia, entre los que me conocen: he aquí Palestina, y Tiro, con Etiopía: . . . |
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Jehová Dios de mi salud, día y noche clamo delante de tí. Entre delante de tí mi oración: inclina tu oido a mi clamor. Porque mi alma está harta de males: y mi vida ha llegado a la sepultura. Soy contado con los que descienden al sepulcro: soy como hombre . . . |
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Las misericordias de Jehová cantaré perpetuamente: en generación y generación haré notoria tu verdad con mi boca. Porque dije: Para siempre será edificada misericordia en los cielos: en ellos afirmarás tu verdad. Hice alianza con mi escogido: juré a David mi siervo; Para siempre confirmaré tu simiente: y edificaré de . . . |
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Señor, tú nos has sido refugio en generación y generación. Ántes que naciesen los montes, y formases la tierra y el mundo, y desde el siglo, y hasta el siglo, tú eres Dios. Vuelves al hombre hasta ser quebrantado; y dices: Convertíos, hijos del hombre. Porque mil años delante de . . . |
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El que habita en el escondedero del Altísimo, morará en la sombra del Omnipotente. Diré a Jehová: Esperanza mía y castillo mío: Dios mío: asegurarme he en él. Porque él te escapará del lazo del cazador: de la mortandad de destrucciones. Con su ala te cubrirá, y debajo de sus . . . |
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Bueno es alabar a Jehová; y cantar salmos a tu nombre o! Altísimo: Anunciar por la mañana tu misericordia: y tu verdad en las noches: Sobre decacordo y sobre salterio: sobre arpa con meditación. Por cuanto me has alegrado, o! Jehová, con tus obras, con las obras de tus manos . . . |
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Jehová reinó, vistióse de magnificencia; vistióse Jehová de fortaleza: ciñóse: afirmó también el mundo, que no se moverá. Firme es tu trono desde entónces: tú eres eternalmente. Alzaron los ríos, o! Jehová, alzaron los ríos su sonido: alzaron los ríos sus ondas, Mas que sonidos de muchas aguas, de fuertes . . . |
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Dios de venganzas Jehová, Dios de venganzas, muéstrate. Ensálzate, o! Juez de la tierra: dá el pago a los soberbios. ¿hasta cuándo los impíos, o! Jehová, hasta cuándo los impíos se regocijarán? ¿pronunciarán, hablarán cosas duras? ¿ensalzarse han todos los que obran iniquidad? A tu pueblo, o! Jehová, quebrantan, y . . . |
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Veníd, alegrémosnos en Jehová: cantemos con júbilo a la Roca de nuestra salud. Anticipemos su rostro con alabanza: cantémosle alegres con salmos. Porque Jehová es Dios grande; y Rey grande sobre todos los dioses. Porque en su mano están las profundidades de la tierra: y las alturas de los montes . . . |
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Cantád a Jehová canción nueva: cantád a Jehová toda la tierra. Cantád a Jehová, bendecíd su nombre: anunciád de día en día su salud. Contád en las naciones su gloria: en todos los pueblos sus maravillas. Porque grande es Jehová, y muy alabado: terrible sobre todos los dioses. Porque todos . . . |
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Jehová reinó, regocíjese la tierra: alégrense las muchas islas. Nube y oscuridad al rededor de él: justicia y juicio es el asiento de su trono. Fuego irá delante de él: y abrasará al rededor a sus enemigos. Sus relámpagos alumbraron el mundo: la tierra vió, y angustióse. Los montes se . . . |
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Cantád a Jehová canción nueva: porque ha hecho maravillas. Su diestra le ha salvado, y el brazo de su santidad. Jehová ha hecho notoria su salud: en ojos de las naciones ha descubierto su justicia. Háse acordado de su misericordia y de su verdad para con la casa de Israel: . . . |
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Jehová reinó, temblarán los pueblos: el que está sentado sobre los querubines reinó: conmoverse ha la tierra. Jehová en Sión es grande: y ensalzado sobre todos los pueblos. Alaben tu nombre, grande, y tremendo, y santo. Y la fortaleza del rey, que ama el juicio: tú confirmas la rectitud: tú . . . |
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Cantád con júbilo a Dios los de toda la tierra. Servíd a Jehová con alegría: entrád delante de él con regocijo. Sabéd que Jehová, él es el Dios: él nos hizo, y no nosotros a nosotros: pueblo suyo somos, y ovejas de su pasto. Entrád por sus puertas con confesión, . . . |
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Misericordia y juicio cantaré; a tí, Jehová, diré salmos. Entenderé en el camino de la perfección, cuando vinieres a mí: en perfección de mi corazón andaré en medio de mi casa. No pondré delante de mis ojos cosa injusta: hacer traiciones aborrecí: no se allegará a mí. Corazón perverso se . . . |
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Jehová, oye mi oración, y venga mi clamor a tí. No escondas de mí tu rostro: en el día de mi angustia inclina a mí tu oreja; el día que te invocare, apresúrate a responderme. Porque mis dias se han consumido como humo; y mis huesos son quemados como en . . . |
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Bendice, alma mía, a Jehová, y todas mis entrañas a su nombre santo. Bendice, alma mía, a Jehová, y no te olvides de todos sus beneficios. El que perdona todas tus iniquidades, el que sana todas tus enfermedades. El que rescata del hoyo tu vida, el que te corona de . . . |
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Bendice, alma mía, a Jehová; Jehová Dios mío, mucho te has engrandecido, de gloria y de hermosura te has vestido. Que se cubre de luz como de vestidura, que extiende los cielos como una cortina; Que entabla con las aguas sus doblados, el que pone a las nubes por su . . . |
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Alabád a Jehová, invocád su nombre: hacéd notorias sus obras en los pueblos. Cantád a él, decíd salmos a él: hablád de todas sus maravillas. Gloriáos en su nombre santo: alégrese el corazón de los que buscan a Jehová. Buscád a Jehová, y a su fortaleza: buscád su rostro siempre. |
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Aleluya. Alabád a Jehová, porque es bueno: porque para siempre es su misericordia. ¿quién dirá las valentías de Jehová? ¿quién contará sus alabanzas? Dichosos los que guardan juicio, los que hacen justicia en todo tiempo. Acuérdate de mí, o! Jehová, en la voluntad de tu pueblo: visítame con tu salud; . . . |
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Alabád a Jehová, porque es bueno; porque para siempre es su misericordia. Díganlo los redimidos de Jehová, los que ha redimido de poder del enemigo, Y los ha congregado de las tierras, del oriente y del occidente, del aquilón y de la mar. Anduvieron perdidos por el desierto, por la . . . |
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Mi corazón está aparejado, o! Dios, cantaré y diré salmos, también mi alma. Despiértate salterio y arpa: yo despertaré al alba. Alabarte he en pueblos, o! Jehová; cantaré salmos a tí entre las naciones. Porque grande más que los cielos es tu misericordia, y hasta los cielos tu verdad. Ensálzate . . . |
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¡O Dios de mi alabanza! no calles: Porque boca de impío, y boca de engañador se han abierto sobre mí: han hablado de mí con lengua mentirosa. Y con palabras de odio me rodearon; y pelearon contra mí sin causa. En pago de mi amor me han sido adversarios; y . . . |
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Jehová dijo a mi Señor: Asiéntate a mi diestra, entre tanto que pongo a tus enemigos por estrado de tus piés. La vara de tu fortaleza enviará Jehová desde Sión: domina en medio de tus enemigos. Tu pueblo será voluntario en el día de tu ejército en hermosura de santidades: . . . |
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Aleluya. Alabaré a Jehová con todo el corazón, en la compañía y congregación de los rectos. Grandes son las obras de Jehová: buscadas de todos los que las quieren. Honra y hermosura es su obra; y su justicia permanece para siempre. Hizo memorables sus maravillas: clemente y misericordioso es Jehová. |
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Aleluya. Bienaventurado el varón que teme a Jehová: en sus mandamientos se deleita en gran manera: Su simiente será valiente en la tierra: la generación de los rectos será bendita. Hacienda y riquezas habrá en su casa; y su justicia permanece para siempre. Resplandeció en las tinieblas luz a los . . . |
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Aleluya. Alabád siervos de Jehová, alabád el nombre de Jehová. Sea el nombre de Jehová bendito desde ahora y hasta siempre. Desde el nacimiento del sol hasta donde se pone, sea alabado el nombre de Jehová. Alto sobre todas las naciones es Jehová: sobre los cielos es su gloria. ¿quién . . . |
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En saliendo Israel de Egipto, la casa de Jacob del pueblo bárbaro, Judá fué por su santidad: Israel su señorío. La mar vió, y huyó: el Jordán se volvió atrás. Los montes saltaron como carneros; los collados, como hijos de ovejas. ¿qué tuviste mar, que huiste? ¿Jordán qué te volviste . . . |
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No a nosotros, o! Jehová, no a nosotros, mas a tu nombre da gloria; por tu misericordia, por tu verdad. Porque dirán los Gentiles, ¿Dónde está ahora su Dios? Y nuestro Dios está en los cielos: todo lo que quiso, hizo. Sus ídolos son plata y oro: obra de manos . . . |
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Amé a Jehová, porque ha oido mi voz: mis ruegos. Porque ha inclinado su oido a mí; y en mis dias le llamaré, Rodeáronme los dolores de la muerte, las angustias del sepulcro me hallaron: angustia y dolor había hallado: Y llamé el nombre de Jehová: Escapa ahora mi alma, . . . |
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Alabád a Jehová todas las naciones: alabádle todos los pueblos. Porque ha engrandecido sobre nosotros su misericordia, y la verdad de Jehová es para siempre. Aleluya. |
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Alabád a Jehová, porque es bueno; porque para siempre es su misericordia. Diga ahora Israel: Que para siempre es su misericordia. Digan ahora la casa de Aarón: Que para siempre es su misericordia. Digan ahora los que temen a Jehová: Que para siempre es su misericordia. Desde la angustia llamé . . . |
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Bienaventurados los per fectos de camino: los que andan en la ley de Jehová. Bienaventurados los que guardan sus testimonios; y con todo el corazón le buscan. Ítem, los que no hacen iniquidad, andan en sus caminos. Tú encargaste tus mandamientos, que sean muy guardados. ¡ojalá fuesen ordenados mis caminos . . . |
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A Jehová llamé estando en angustia; y él me respondió. Jehová, escapa mi alma del labio mentiroso: de la lengua engañosa. ¿qué te dará a tí, o qué te añadirá la lengua engañosa? Es como saetas de valiente agudas con brasas de enebros. ¡ay de mí que peregrino en Mesec: . . . |
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Alzaré mis ojos a los montes de donde vendrá mi socorro. Mi socorro es de parte de Jehová; que hizo los cielos y la tierra. No dará tu pié al resbaladero: ni se dormirá el que te guarda. He aquí, no se adormecerá, ni dormirá el que guarda a Israel. |
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Yo me alegré con los que me decían: A la casa de Jehová irémos. Nuestros piés estuvieron en tus puertas, o! Jerusalem. Jerusalem, la que es edificada como una ciudad que está unida consigo a una. Porque allá subieron las tribus, las tribus de Jehová, el testimonio a Israel, para . . . |
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A tí alcé mis ojos, el que habitas en los cielos. He aquí, como los ojos de los siervos miran a la mano de sus señores: como los ojos de la sierva a la mano de su señora, así nuestros ojos miran a Jehová nuestro Dios: hasta que haya misericordia . . . |
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A no haber estado Jehová por nosotros, dígalo ahora Israel: A no haber estado Jehová por nosotros, cuando se levantaron contra nosotros los hombres; Vivos nos tragaran entónces: cuando se encendió su furor en nosotros: Entónces las aguas inundaran sobre nosotros: el arroyo pasara sobre nuestra alma. Entónces pasaran sobre . . . |
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Los que confian en Jehová, son como el monte de Sión, que no deslizará: para siempre estará. Jerusalem, montes al rededor de ella, y Jehová al rededor de su pueblo, desde ahora y para siempre. Porque no reposará la vara de la impiedad sobre la suerte de los justos; porque . . . |
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Cuando Jehová hiciere tornar los cautivos de Sión, seremos como los que sueñan. Entónces nuestra boca se henchirá de risa, y nuestra lengua de alabanza: entónces dirán entre los Gentiles: Grandes cosas ha hecho Jehová con estos. Grandes cosas ha hecho Jehová con nosotros: seremos alegres. Haz volver, o! Jehová, . . . |
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Si Jehová no edificare la casa, en vano trabajan los que la edifican: Si Jehová no guardare la ciudad, en vano vela la guarda. Por demás os es el madrugar a levantaros, el veniros tarde a reposar, el comer pan de dolores: así dará a su amado el sueño. He . . . |
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Bienaventurado todo aquel que teme a Jehová, que anda en sus caminos. Cuando comieres el trabajo de tus manos, bienaventurado tú, y bien habrás. Tú mujer será coma la parra, que lleva fruto a los lados de tu casa: tus hijos, como plantas de olivas, al rededor de tu mesa. |
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Mucho me han angustiado desde mi juventud, dígalo ahora Israel; Mucho me han angustiado desde mi juventud: mas no prevalecieron contra mí. Sobre mis espaldas araron gañanes: hicieron luengos surcos: Mas Jehová justo, cortó las coyundas de los impíos. Serán avergonzados, y vueltos atrás, todos los que aborrecen a Sión. |
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De los profundos te llamo, o! Jehová. Señor, oye mi voz. Sean tus orejas atentas a la voz de mi oración. Jehová, si mirares a los pecados, Señor ¿quién persistirá? Por lo cual hay perdón acerca de tí: para que seas temido. Yo esperé a Jehová, mi alma esperó: a . . . |
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Jehová, no se ensoberbeció mi corazón, ni mis ojos se enaltecieron: ni anduve en grandezas, ni en cosas maravillosas más de lo que me pertenecia. Si no puse, e hice callar mi alma, sea yo como el destetado de su madre, como el destetado, de mi vida. Espera, o! Israel, . . . |
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Acuérdate, o! Jehová, de David, de toda su aflicción: Que juró a Jehová, prometió al fuerte de Jacob: No entraré en la morada de mi casa: no subiré sobre el lecho de mi estrado: No daré sueño a mis ojos, ni a mis párpados adormecimiento, Hasta que halle lugar para . . . |
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¡Mirád, cuán bueno, y cuán suave es habitar los hermanos también en uno! Como el buen óleo sobre la cabeza, que desciende sobre la barba, la barba de Aarón, que desciende sobre el borde de sus vestiduras: Como el rocío de Hermón, que desciende sobre los montes de Sión. Porque . . . |
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Mirád, bendecíd a Jehová todos los siervos de Jehová, los que estáis en la casa de Jehová, en las noches: Alzád vuestras manos al santuario, y bendecíd a Jehová. Bendígate Jehová desde Sión, el que hizo los cielos y la tierra. |
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Aleluya. Alabád el nombre de Jehová, alabád siervos de Jehová. Los que estáis en la casa de Jehová, en los patios de la casa de nuestros Dios. Alabád a Jehová, porque es bueno Jehová: cantád salmos a su nombre, porque es suave. Porque Jehová ha escogido a Jacob para sí, . . . |
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Alabád a Jehová, porque es bueno; porque para siempre es su misericordia. Alabád al Dios de dioses; porque para siempre es su misericordia. Alabád al Señor de señores; porque para siempre es su misericordia. Al que solo hace grandes maravillas; porque para siempre es su misericordia. Al que hizo los . . . |
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Junto a los ríos de Babilonia, allí nos sentámos: también llorámos acordándonos de Sión. Sobre los sauces que están en medio de ella colgamos nuestras arpas. Cuando nos pedían allí, los que nos cautivaron, las palabras de la canción, colgadas nuestras arpas de alegría: Cantádnos de las canciones de Sión. |
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Alabarte he con todo mi corazón: delante de los dioses te cantaré salmos. Encorvarme he al templo de tu santidad, y alabaré tu nombre sobre tu misericordia y tu verdad; porque has hecho magnífico tu nombre, y tu palabra sobre todas las cosas. El día que te llamé, me respondiste, . . . |
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Jehová, tú me has examinado, y conocido. Tú has conocido mi sentarme y mi levantarme, has entendido desde léjos mis pensamientos. Mi senda, y mi acostarme has rodeado; y todos mis caminos has conocido. Porque aun no está la palabra en mi lengua, y, he aquí, Jehová, tú la supiste . . . |
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Escápame, o! Jehová, de hombre malo: de varón de iniquidades guárdame: Que pensaron males en el corazón: cada día juntaron contiendas. Aguzaron su lengua como la serpiente: veneno de áspid hay debajo de sus labios. Selah. Guárdame, o! Jehová, de manos de impío, de varón de injurias guárdame: que han . . . |
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Jehová, a tí he llamado, apresúrate a mí: escucha mi voz, cuando te llamare. Sea enderezada mi oración delante de tí como un perfume: el don de mis manos como un presente de la tarde. Pon, o! Jehová, guarda a mi boca: guarda la puerta de mis labios. No inclines . . . |
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Con mi voz clamaré a Jehová: con mi voz pediré misericordia a Jehová. Delante de él derramaré mi querella: delante de él denunciaré mi angustia. Cuando mi espíritu se angustiaba dentro de mí, tu conociste mi senda: en el camino en que andaba, me escondieron lazo. Consideraba hacia mi mano . . . |
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Jehová, oye mi oración, escucha mis ruegos por tu verdad: respóndeme por tu justicia. Y no entres en juicio con tu siervo; porque no se justificará delante de tí ningún viviente. Porque ha perseguido el enemigo mi alma: ha quebrantado a tierra mi vida: me ha hecho habitar en tinieblas . . . |
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Bendito Jehová mi roca, que enseña mis manos a la batalla, y mis dedos a la guerra. Misericordia mía, y mi castillo: altura mía, y mi libertador: escudo mío en quien he confiado: el que allana mi pueblo delante de mí. O! Jehová, ¿qué es el hombre, que te haces . . . |
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Ensalzarte he, mi Dios y Rey; y bendeciré a tu nombre por el siglo y para siempre. Cada día te bendeciré; y alabaré tu nombre por el siglo y para siempre. Grande es Jehová, y digno de alabanza en gran manera; y su grandeza no puede ser comprendida. Generación a . . . |
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Aleluya. Alaba, o! alma mía, a Jehová. Alabaré a Jehová en mi vida: diré salmos a mi Dios mientras viviere. No confieis en los príncipes, ni en hijo de hombre; porque no hay en él salud. Saldrá su espíritu, volverse ha el hombre en su tierra: en aquel día perecerán . . . |
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Alabád a Jehová; porque es bueno cantar salmos a nuestro Dios; porque suave y hermosa es la alabanza. El que edifica a Jerusalem, Jehová: los echados de Israel recogerá. El que sana a los quebrantados de corazón; y el que liga sus dolores. El que cuenta el número de las . . . |
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Aleluya. Alabád a Jehová desde los cielos: alabádle en las alturas. Alabádle todos sus ángeles: alabádle todos sus ejércitos. Alabádle el sol y la luna: alabádle todas las estrellas de luz. Alabádle los cielos de los cielos; y las aguas que están sobre los cielos. Alaben el nombre de Jehová; . . . |
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Aleluya. Cantád a Jehová canción nueva: su alabanza sea en la congregación de los misericordiosos. Alégrese Israel con su hacedor: los hijos de Sión se regocijen con su Rey. Alaben su nombre con corro: con adufe y arpa canten a él. Porque Jehová toma contentamiento con su pueblo: hermoseará a . . . |
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Aleluya. Alabád a Dios en su santuario: alabádle en el extendimiento de su fortaleza. Alabádle en sus valentías: alabádle conforme a la muchedumbre de su grandeza. Alabádle a son de bocina: alabádle con salterio y arpa. Alabádle con adufe y flauta: alabádle con cuerdas y órgano. Alabádle con címbalos resonantes: . . . |
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